El próximo 26 de julio será el esperado estreno en Chile de la película de "Los Simpson". Una historia con 20 años de vida y que en pleno siglo XXI sigue más vigente que nunca.
Cuando en 1987, "Los Simpson" debutaron como un cortometraje animado al alero de un programa de mayor envergadura, ni siquiera Matt Groening, su creador, imaginó todo lo que vendría después.
Una historia como tantas otras que narraba la vida de una típica familia de clase media, con sus logros y frustraciones. Pero de una forma capaz de paralizar al más acérrimo defensor de la moral y las buenas costumbres (tan abundantes en la sociedad anglosajona). Lo que pudo ser como otra de tantas series “bonitas” y “políticamente correctas” acerca de un jefe de hogar comprensivo y de una cariñosa y abnegada madre, resultó ser el lado más oscuro del sueño americano.
Groening tenía entonces 24 años y se conocía muy poco de él. Su trabajo hasta la fecha había sido un comic titulado "Life in Hell", en la cual se retrataba la vida de una familia de conejos, pero con toques de ironía poco usuales para la época. Un sentido crítico de la sociedad que ha mantenido y distinguido hasta ahora.
Cuesta creer que Los Simpson lleven 20 años al aire y que su retrato a una sociedad primer mundista como la estadounidense siga más fiel que nunca.
Homero, Marge, Bart, Lisa, Maggie y todo el nutrido cuerpo de personajes nos siguen recordando los vicios de una sociedad moderna, pero humanamente subdesarrollada (pensemos en las Torres Gemelas y la invasión a Irak, por ejemplo). En resumen, verdades dichas a la cara, sin anestesia, pero con la ironía y el sarcasmo que solo una serie animada podría hacer.
Cuando en 1987, "Los Simpson" debutaron como un cortometraje animado al alero de un programa de mayor envergadura, ni siquiera Matt Groening, su creador, imaginó todo lo que vendría después.
Una historia como tantas otras que narraba la vida de una típica familia de clase media, con sus logros y frustraciones. Pero de una forma capaz de paralizar al más acérrimo defensor de la moral y las buenas costumbres (tan abundantes en la sociedad anglosajona). Lo que pudo ser como otra de tantas series “bonitas” y “políticamente correctas” acerca de un jefe de hogar comprensivo y de una cariñosa y abnegada madre, resultó ser el lado más oscuro del sueño americano.
Groening tenía entonces 24 años y se conocía muy poco de él. Su trabajo hasta la fecha había sido un comic titulado "Life in Hell", en la cual se retrataba la vida de una familia de conejos, pero con toques de ironía poco usuales para la época. Un sentido crítico de la sociedad que ha mantenido y distinguido hasta ahora.
Cuesta creer que Los Simpson lleven 20 años al aire y que su retrato a una sociedad primer mundista como la estadounidense siga más fiel que nunca.
Homero, Marge, Bart, Lisa, Maggie y todo el nutrido cuerpo de personajes nos siguen recordando los vicios de una sociedad moderna, pero humanamente subdesarrollada (pensemos en las Torres Gemelas y la invasión a Irak, por ejemplo). En resumen, verdades dichas a la cara, sin anestesia, pero con la ironía y el sarcasmo que solo una serie animada podría hacer.